jueves, 7 de marzo de 2019

Aproximación al patetismo


Estoy probando la funcionalidad de este teclado. El teclado está en inglés, entonces es un poquito incómodo, pero, en realidad, no implica ningún problema. Está bastante cómodo escribir en el porque hace ruido, pero no mucho, sino uno mecánico bastante sencillo y hasta agradable. Eso me hace pensar en lo importante del silencio. El silencio es importante para poder escuchar con calma. Creo que es más bien eso lo que me mantiene distante de los lugares apretujados y concurridos. La posibilidad de escuchar completamente lo que está pasando a mi alrededor es algo invaluable. No se imaginan lo desesperante que es sentarse en un lugar a mirar al infinito y no poder ser capaz de escuchar la gente que está sentada a nuestro alrededor.
Hoy me senté un rato en un café de un centro comercial. Es un café normal, tiene mesas, ventanas, sillas cómodas para sentarse un rato, pero no tanto como para pasar horas ahí está diseñado como un lugar de paso para la gente que entra y sale del centro comercial. Venga, siéntese aquí cómodamente y hable sobre las banalidades de su vida como si tuviera todo el tiempo del mundo, y apenas su culo se sienta incómodo levántese y deje a otro tomar el puesto de la falsa bienvenida.
Incluso las sillas acolchonadas, los sillones bajos que supuestamente están ahí para que uno descanse más cómodamente, son una mera ilusión de bienvenida. Al ser tan bajitos con un solo unos pocos minutos ya uno está listo para salir a dar una vuelta. Muy tercos todos nosotros, intentamos sentarnos en esos lugares durante horas para pasar un buen rato. Resulta insoportable ya quedarse en casa, silenciosos, tranquilos, rodeados por nuestras cosas. Lo que necesitamos es salir a que la vida nos rodee y nos muestre todo el exceso que hay sin que podemos entender de dónde demonios es que sale la música de ambiente del local, o donde es que se bota la basura que el anterior cliente dejó en la mesa, o cómo se supone que uno aproveche las mesas de afuera durante tiempos de lluvia. Salimos a encontrarnos con un montón de cosas que es imposible comprender de primera y las cuales hay que catalogar como “conceptuales” o “de la high” como para sentir que tiene un lugar para alguien y no es ese lugar que, de cierta manera, nos repele a todos sin ningún tipo de miramiento.
Me quede o no igual estaré pensando en salir mañana en la mañana para ver si me encuentro con alguien. Por que lo que me la paso buscando es un encuentro casual e inesperado con alguien que no haya visto en mucho tiempo. La realidad es que no hago sino desear encuentros fortuitos, ha pasado mucho rato desde la última vez que me encontré con una persona. Me la paso rodeado pero solo, el mayor problema de la cotidianidad es ese, que salgo a la calle a escuchar las conversaciones de las muchachas y a buscar si alguna quizá me mira a los ojos cuando camino por la calle, pero así haya un cruce de miradas no hay ningún encuentro, no soy sino un tipo que anda por las calles consumiendo ruido para llenar la soledad y que no puede evitar quejarse de esa vida sin más acciones que mantenerla.

domingo, 3 de marzo de 2019

Reseñas recuperadas - Bóvedas de Acero de Isaac Asimov

Entre las otras reseñas que me encontré por ahí, de esas que escribí a las patadas hace más de tres años, veo la mucha mierda que intentaba hablar. Con dotes de grandilocuencia escribí lo que creí una reseña (o lo que creo que creí que era, porque la dejé abandonada así como si nada) y que aquí saco al mundo tras eliminar uno que otro detalle vergonzoso que dejara en evidencia mi magna ignorancia sobre los asuntos que intentaba tratar:


La estructura de la novela policíaca ha adquirido ya el nivel suficiente para ser llamada clásica, y uno de los hechos que soportan esto es el que Asimov utiliza la idea básica de un relato policíaco (crimen, teorías del detective, resolución) en más de una de sus novelas (Además de Bóvedas de acero, también lo hace en El sol desnudo e incluso podría decirse que en El fin de la eternidad hay una trama policíaca de fondo). Esto podría explicarse por la cercanía de esta estructura con el método científico.

Pensémoslo únicamente al nivel de un esquema ensayístico (tesis, hipótesis, conclusión) y podríamos encontrar la cercanía y el motivo para que este científico prefiriera el relato de detectives para introducirnos en sus mundos de ciencia ficción. Y por cierto, esto viene a ser un gran logro por parte del escritor, pues el efecto de este relato policíaco en el lector es inmediato. El mensaje que intenta transmitir Asimov es mucho más profundo que la trama misma de la novela, y por eso se hace tan placentera de leer.

¿Cuáles son los mensajes de Asimov?

Que la tecnología debe avanzar con una ética propuesta, y esto se ve por todas las actitudes que toman los Espaciales en relación a la evolución de la raza humana.

Que la educación es la herramienta que llevará a las sociedades a la supervivencia, pues la mayor parte de los personajes se hacen mejores en cuanto pueden salir de su generalizada ignorancia sobre lo que sucede en su alrededor: y esto aplica tanto para los humanos como para los Espaciales y los robots.

Que la fe es un lenguaje que aplica para todas las esferas, y esto lo vemos con el uso de la parábola de la mujer adúltera que no es lapidada debido a las palabras de Jesús.

Hay una gran cantidad de elementos que pueden mencionarse, pero, luego de leer otras de sus novelas, de estar seguro que en términos de profundidad filosófica esta podría ser una de las más ricas, cabe decir que, no sé si por ser yo el lector o por una especie de distancia temporal, al final solo me preocupaba si Elijah Baley había sido ascendido al rango C-6.

Para cerrar mi comentario, todo falto de diligencia y seriedad, daré un poco de contexto a la historia que estaba "reseñando": Elijah Baley era el detective famoso. Tan famoso que lo llamaron Espaciales (seres vivos en una jerarquía superior al de la raza humana) para que dilucidara el misterio de un asesinato cometido por un robot. Cosa insólita, obviamente, pues las tres leyes de la robótica impedían que un robot dañara, así fuera por accidente, a un ser humano:
  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.
Siendo así, Elijah tenía el reto de descubrir quién entre los inocentes y libres de mal Espaciales había cometido el crimen y, en el proceso, generado una duda que ponía en riesgo la estabilidad de los planetas.

sábado, 12 de enero de 2019

Reseñas recuperadas - Todos ustedes, Zombies de Robert A. Heinlein


Reseñas recuperadas es una serie de reseñas perdidas en internet y escritas hace varios años a las que he vuelto para revisar. Todo lo que esté escrito en cursivas es mi lectura de las palabras que escribí en el pasado.

Lo primero que debo hacer notar es que es un relato corto. Está dividido en tantas partes como tiempos de los que habla. De resto, todo son estrategias sencillas de narración. Descripción, diálogo, anzuelos dato escondido, posiblemente más, porque ya no recuerdo como era que estaba escrito.
¿Cuál es el dato escondido? Si les dijera, no tendría sentido recomendar esta lectura, pero les doy una pista: Hay una película basada en esto, en ella hay un transgenero abandonado por su familia, un terrorista, una organización "todo poderosa" y algunas cosas sin sentido. No sé si son demasiados elementos, pero hay suficiente como para mantenerse entretenido. Quizá no sea la mejor interpretación o recreación de la historia, pero está bien, repito, es entretenida.
Uroboros. En algo estaba pensando cuando escribí esta palabra, no sé si por el ciclo o por mi vida, por la repetición, por la soledad, por la banalidad. La serpiente que se muerde la cola por toda la eternidad. Esa es la idea del cuento ¿Será?. Una historia que no deja de contarse, una vida que nunca acaba.

Solo queda una pregunta: ¿Quiénes son todos ustedes, zombies? ¿O será esa la única pregunta? Porque la verdad no lo entiendo, siempre que pienso en ello no soy capaz de entender, ¿a qué se refería cuando preguntaba por eso? Quizá intentaba despistar o solo exaltar al lector, o puede que fuera un comentario aleatorio... tantas cosas que no sé si podré dilucidar.

Aún con todo esto, antes de que me extienda más, si llegan a esto, léanlo, porque poco bastante difícil es de encontrar en las calles alguna de las narraciones de Robert A. Heinlein. La he buscado en los agáchese del centro, en las ferias de baratijas, en las tiendas de segunda mano y en las de grandes editoriales, pero hasta el momento no he sido capaz. Y si alguien lo ve, que me avise ¿sí?

sábado, 29 de diciembre de 2018

Recuperadas reseña - Frankenstein (o el nuevo Prometeo) de Mary Shelley

Recuperadas reseñas es una serie de reseñas que escribí hace unos años y dejé abandonadas en Internet. Las recuperé y ahora regreso a ellas para ver quién era el que las escribió.

I

La historia de Mary Shelley comienza con un marco de composición muy al estilo las mil y una noches. (¿Quién dice eso? Si tú ni has leído las mil y una noches. Apenas si un par de noches, ¡pero no las mil y una!) Primero encontramos la historia de Robert Walton, un inglés con grandes deseos de aventuras en el mar. El texto se encuentra escrito a manera de epístola, por lo que la historia de Walton está enmarcada en la conversación que sostiene con su hermana. Carta tras carta, la historia se va cerrando, hasta que aparece Víctor Frankenstein en un tempano de hielo. Frankenstein comienza a narrar su historia, que a su vez está dentro de otra epístola que escribe Walton, así mismo como se usa la idea de un diario íntimo para narrar la historia. (¿Y qué con todo eso?)

La novela funciona en los siguientes niveles:

1. Las cartas de Robert Walton
2. El diario de Robert Walton
3. La historia de Víctor Frankenstein
4. La historia de la criatura de Frankenstein


Las cartas son lo que contienen todo. Introducen la historia y generan la expectativa. Luego estas son cambiadas por entradas en el diario de Walton, que a su vez tiene dentro la historia de Frankenstein, quien a su vez narra la historia de la criatura, para luego volver a su narración y después dar paso a los últimos comentarios de Robert Walton al respecto de todo el asunto. (Hasta cierto punto me sorprende mi capacidad para reducir las cosas a un nivel minúsculo. Con respecto a la manera en que está hecha la historia, estoy relativamente de acuerdo. El único problema real que tengo hasta el momento es que está terriblemente escrito. Es como si me hablara una persona completamente diferente. Supondría que es el sentido de volver a encontrar viejos textos e intentar leerlos con una voz propia. Recientemente he estado esforzándome por escribir de manera que parezca que soy yo le que está hablando, como para que quienes me conocen de una vez escuchen mi voz y se imaginen las poses que hago cuando narro alguna especie de historia ridícula, por que, eso sí, siempre tiene que llegar a los límites inimaginables de la ridiculez cotidiana. Esto, por otro lado, hace bastante contraste con lo que digo a la gente de mis trabajo. "Escriba las cosas tal cual son y luego las arregla para que queden bonitas". Muy funcional, como nuestro trabajo, pero en contra vía de todo lo que yo quisiera hacer. No sé hasta qué punto uno pueda relacionar cosas tan cotidianas como esa con Víctor Frankenstein, un tipo sesudo y dedicado que no sabía que era lo que estaba haciendo. Quizá para poder relacionarlo debería dedicarme profundamente a una acción llena de propósito pero con finales inesperados. Si lo relaciono con mi deseo de que al leer esto escuchen mi voz quizá debería esforzarme un poco más para que otras personas escuchen cómo es que hablo y así puedan "entender" lo que escribo en este preciso momento. Quizá debería hacer un podcast. No sé).

Como novela de ciencia ficción no tiene gran valor. No hay, como tal, un desarrollo de la parte científica de la novela (que si bien está presente, no es importante) y entraría más en un género de fantasía limitado por las características de la época. (¿Qué?) Supongo que esto se justifica a sí mismo cuando Shelley introduce los detalles sobre alquimia y ciencias, dando la idea posibles juegos mágicos y no científicos. (Cuando veo este tipo de cosas es que entiendo mi propia estupidez. Me regodeo constantemente en tener la razón. Disfruto a profundidad cuando nadie puede contrariarme, pero es increíble la sensación al ver mi tremenda ignorancia. Es como una ocasión en la que -producto de mi desconocimiento - se me ocurrió escribir que Chéjov nadie lo conocía. Pero en realidad era al revés, es más... sigue siendo así. Yo no conozco a nadie. Ahora, para rectificar mis pensamientos, hace unos años escribí una novela de "Ciencia Ficción" para graduarme de la universidad. Al final, la historia no tiene la ciencia como su eje fundamental, sino los personajes que actúan en la historia. Pasa lo mismo aquí. Yo hice una vil copia. Pero eso no quiere decir que la novela de Mary Shelley no sea una novela de Ciencia Ficción. Al contrario. Si hay entre las dos una que entre más en el género, es la de ella, no la mía. Aunque el meollo del asunto con el monstruo está en que si es humano o no, en que si merece existir o no, tiene suficientes detalles y está tan coherentemente construida -tanto en lo científico como en lo psicológico en todo lo demás -que leerla de tanto en tanto no puede calificarse más que como un placer absoluto).

También puede pensarse que la criatura ha sido una creación en la mente de Víctor, pero la última escena del libro lo desmiente. Ella tuvo -la autora- la manifiesta intención de dar a entender que la criatura era real.

En este punto acaba la reseña original. Inconclusa queda y a parte de esto quedó el siguiente dato:

La primera adaptación cinematográfica realizada de Frankenstein fue hecha en 1910 por una productora llamada Edison Studios. 

Por los menos las tres primeras adaptaciones cinematográficas guardan un nivel de fidelidad alto en relación al libro: 
  • En la primera adaptación (Frankenstein, 1910, Edison Studios) la historia, muda, permite reconocer bastantes de los hechos claves de la historia representados con una singular simplicidad, como por ejemplo el primer encuentro entre el Monstruo y el doctor Frankenstein o la aparición del amigo del Doctor poco después de que el Monstruo tomara vida. Pero al tiempo tiene cambios de historia como el final.
Fin de la recuperada reseña.

sábado, 10 de noviembre de 2018

De la norma

Había aquí antes una introducción sobre la flexibilidad y cómo con el tiempo me he vuelto más relajado. En vez de eso, sin importarme nada, paso a lo siguiente:

Cuando me veo, cuando observo el lugar en donde me encuentro, cuando me pregunto sobre el camino que recorro, cuando recuerdo los pasos que he dado y las cosas que olvidado, los ojos, las manos, los vientos, solo pareciera que yo me dejo llevar sin ningún sentido en particular. Estoy aquí solo por estar, traído al mundo por un amigo, empujado por un desconocido con el que siempre hablé.

Cuando vivía en otra ciudad creía (y decía con completa tranquilidad) que el viento era mi amigo. Que la lluvia llegaba cuando me entristecía, que mis oídos estaban hechos para las palabras de la brisa en la mañana y el arrabal de la tarde; cuando salía me atacaban chapuceros de mentiras en venganza por mi olvido. Incluso en una ocasión dije tener tal influencia en el viento que podía traer un rayo a mi mano, todo místico (y hablador, como siempre) levanté la mano al cielo ya agitado y dije "ven, muéstrales".

Calló la mirada de los tres, la muchacha que me gustaba y mi amigo esporádico, cayó la luz y el estruendo llenó el aire que nos rodeaba.

Al día siguiente, igual, la chica se fue llorando porque no tenía cupo en el retiro y yo, sin la ayuda de mi amigo, no pude más que mirar desde la distancia sus lágrimas tristes en la lluvia.

Quizá desde entonces nunca más volví a hablarle, así que ahora me desdoblo, con la esperanza de que estas palabras que nunca podrá oír de alguna manera lleguen.

Solo quiero decir: "Ven, muéstrame".

sábado, 13 de octubre de 2018

Objetos (1)

Quiero hacer una mesa desde hace un tiempo. He hecho varios dibujos de cómo quiero que sea pero, en general, esto es lo que se me ocurre:

Otro mal dibujo de los míos
Es, por supuesto, una mesa de trabajo. Sería un lugar para comenzar con otros objetos que me gustaría completar. Pondría un cajón para guardar una que otra herramienta, una prensa de pierna para aprisionar maderos para cepillar, haría todo lo posible por mantener plana su superficie y todo lo posible por dejar marcas de colores, golpes y rasguños desde el primer día en que terminara de construirla. Sería como un cuerpo humano, todo lleno de marcas que la vida pone, estrías en la piel, cicatrices de nacimiento y cicatrices de accidente. Un lugar para crear o, por lo menos, para sentarme a mirar la pared sin ningún propósito en particular.

Quiero hacer una mesa para tener un espacio así como se dan encuentros con otras personas.

lunes, 8 de octubre de 2018

Templanza

En una ciudad donde no hace sino llover, es todo un evento cuando para y se puede salir a la calle sin llevar un paraguas.

Hay una cantidad de acciones pequeñas que se vuelven posibles en el intermedio de la tormenta y su próxima iteración.

En la mañana contrasta el aliento con el mundo frío. Nuestro cuerpo caliente casi logra evaporar el aire húmedo a nuestro alrededor. En la tarde, cuando las sombras desaparecen, buscamos incansables un lugar para escondernos y ver en la distancia el calor distorsionando el asfalto. Al atardecer, poseídos por los colores nuevos, observamos detenidamente desde el techo de nuestras casas como es que el sol termina de esconderse. Son los mismos momentos, pero el tiempo se siente diferente.

Con el cielo despejado se vuelve posible observar las estrellas. Parejas y grupos se sientan desde donde puedan observar cómo la noche pasa, límpida, sin mancha alguna, hasta que la madrugada alcanza. Han apagado todas las luces de la ciudad, no se necesitan en medio de tanta claridad. La luna refleja el sol con fuerza y los ojos, ávidos de luz natural, hacen de faros para los deambulantes que buscan donde encallar. Para todos es una pausa placentera, algunos la disfrutan solo por la compañía, otros se dedican a hablar de los secretos que en la vida cotidiana no pueden salir, los que están solos se regocijan solo por la oportunidad. Es un momento íntimo entre dos, el yo de ahora y el de siempre que evita mirar al cielo.

Pero en cualquier momento regresa la eterna lluvia, así que solo hay un puñado de tantos momentos que se pueden crear, de los que solo algunos serán encuentros verdaderos, un espacio de compenetración extrañamente duradera, una marca en el recuerdo como la marca de manos apretando con fuerza una cintura.

Yo no sé por qué pero la espera por esos días de sol se me hace muy apasible. Levantarse en medio de la noche y escuchar las gotas repiquetear contra el tejado es canción de cuna ideal para volver a las cobijas y seguir durmiendo. El mundo sumergido mantiene el sopor, expande con fuerza un deseo porque pase más rápido el tiempo mientras espero a que llegue el día en que regrese, una vez más, la oportunidad de las madrugadas bañadas solo en el rocío, las tardes brillantes y de sombras largas y las noches despejadas para hablar tranquilamente de cosas de la vida.